martes, 24 de mayo de 2022

Una filosofía de diseño ecológica

 Hoy vamos a hablar de la filosofía Cradle to Cradle.

El químico alemán Michael Braungart, de la mano con el arquitecto estadounidense William McDonough, idearon el concepto y certificación Cradle to Cradle ™ (de la cuna a la cuna), una filosofía de diseño que compara los procesos industriales y comerciales con un proceso de metabolismo biológico, donde los desechos equivalen a nutrientes que pueden ser recuperados y reutilizados.

En eso radica la diferencia entre los materiales técnicos y biológicos. Esta filosofía de diseño considera a todos los materiales que intervienen en los procesos industriales y comerciales como nutrientes, de los cuales hay dos categorías principales: los técnicos y los biológicos.

El diseño Cradle to Cradle se inspira en el metabolismo de la Biosfera como modelo para el desarrollo del flujo del metabolismo de la Tecnosfera para los procesos industriales, y centra el diseño en un principio, en la ecoeficacia, es decir, en lo relativo a que los flujos de productos tengan un impacto positivo, a diferencia de los enfoques tradicionales que se centran en la reducción de los impactos negativos.

En algunos casos, la durabilidad no es la estrategia óptima de algunos bienes de consumo, que terminan en la basura o son muy difíciles de recuperar con procesos de reciclaje. Por eso sería preferible diseñar los productos de tal manera que la pureza del material se mantenga y sea fácil extraer sus componentes para su regeneración o su devolución a la tierra.

Cradle to Cradle se basa en tres principios fundamentales: Basura = Alimento, Aprovecha la energía del Sol y Celebra la Biodiversidad. La industria actual propone ser más eficiente buscando una salida a la crisis de recursos naturales y energía. Por eso predica: reducir, evitar, minimizar, sostener, limitar, detener. Creen en la ecoeficiencia, que significa “hacer más con menos”, un precepto que en términos ecológicos no es nada aconsejable, puesto que, aunque aparentemente es algo admirable, no es una estrategia de éxito a largo plazo, porque no va a las raíces. Ser ecoeficientes sólo ralentiza el problema y no alcanza para salvar al medio ambiente. Sólo supone apoyar que la industria acabe con todo, de forma callada, persistente…

Vídeo explicativo:


El cradle to cradle es el paradigma de diseño. Cradle to Cradle (C2C) nos ha enseñado que la mejor forma de ser sostenibles es imitar a la naturaleza, donde el residuo de un sistema se convierte en nutriente para otro. Nada se desperdicia. Nada es un residuo.

Según este modelo basado en la economía circular, todo puede diseñarse para desmontarse después y retornar a la tierra (nutriente biológico), o reutilizarse como material de alta calidad en nuevos productos como (nutriente técnico). Un proceso de ciclabilidad continuo.

 

El actual sistema lineal de la economía (extraer, fabricar, utilizar, tirar) ha alcanzado sus límites debido al agotamiento de los recursos y de las materias primas. Mientras que ese modelo genera residuos en todas las etapas productivas, la economía circular defiende un sistema industrial regenerador, inspirado en la naturaleza, que utilice materiales sostenibles y aproveche todo lo que produce en un ciclo circular indefinido.

Mi opinión sobre la filosofía cradle to cradle es que es una buena opción a tener en cuenta a la hora de diseñar algo de manera sostenible.

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